Tengo un síndrome incuestionable, inequívoco
que en éste sueño en el que aún no me duermo,
que en éste tiempo de tarde, instante loco
en el que falta el aliento; todavía no me enfermo.
Y tengo la manera eficaz y el exacto valor interno
y la certeza y la agalla; sabiduría así sea que sofoco
en la sufrida alegría, que sabe que el dolor no es eterno.
Y gesto la riña de alcanzar ese cielo que ahora no toco.
Y quisiera tener ¡sí!, tus manos abiertas como nubes nacientes
y tu enredado pelo, sobreviviendo en mis clandestinos lugares
volando entre el viento, como sueños de adolescentes.
y quiero tener en éste síndrome inequívoco, tus amares,
el candor rosillo de tus labios, y mi suspiro en tu mente
y quiero tenerte, poseer tu mirada, tu cuerpo fecundo como ningún antes.
11-Nov-2010
Paulo César Ruales C.
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